10 Experiencias inolvidables en Bolivia

Durante años soñé con cruzar el charco y conocer América Latina. Me imaginaba descubriendo las playas de Rio de Janeiro, paseando por la Habana Vieja, llegando al Machu Picchu y recorriendo Argentina o Colombia como mochilera. Nunca me imagine visitando Bolivia y sin embargo la vida me llevo hasta allí. Cuatro meses bastaron para que el país me enamorara por completo. ¿Y que fue lo mejor? Aquí van las diez experiencias inolvidables que podrás disfrutar si visitas Bolivia.

10. Visitar el Salar de Uyuni

En Bolivia se encuentra el mayor desierto de sal del mundo (con una extensión de más de 10,000km²). Es una de las mayores atracciones turísticas del país y con razón. Visitarlo es una experiencia asombrosa que todo el mundo debería experimentar al menos una vez. Juega con la perspectiva y haz fotos fantásticas. Túmbate en esa planicie infinita y deja las horas pasar. Contempla cactús gigantes y milenarios. Hospédate en un hotel de sal. Llegar no es fácil pero forma parte de la aventura. No te arrepentirás.

9. Explorar las minas de Potosí

La ciudad de Potosí es una visita imprescindible para los aventureros y amantes de la historia. Allí se encuentra la que fue la mina de plata más grande del mundo durante cientos de años. La Casa de la Moneda es una buena parada para conocer esa parte de la historia de Bolivia y de España. El cerro Rico de Potosi es imponente, sobre todo por su forma y su tonalidad de un amarillo cobrizo. Se puede  visitar y bajar a las minas en donde a día de hoy hay hombres que siguen trabajando en unas condiciones extremas.

8. Descender ‘La Carretera de la Muerte’ en bicicleta

Solo apto para amantes de la bici, locos o ingenuos. Yo no lo volvería a hacer. Pero lo confieso…fue una pasada. Empezando desde cumbres nevadas con un frío polar a más de 4000m de altura, prepárate para un descenso de unas cinco horas por una carretera por momentos PELIGROSA. Vistas increíbles, adrenalina, velocidad y aire puro para llegar a un clima tropical en mitad de la selva a unos 1000m. El contraste impresiona. Yo fui con la compañia Gravity Assisted. Muy profesionales.

7. Enamorarse de sus famosas lagunas de colores

No puedes irte de Bolivia sin visitar la Laguna Verde y la Laguna Colorada cerca de la frontera con Chile y del desierto de Atacama. Es el tipo de naturaleza que hace que te pares en seco y te maravilles frente a la grandeza de lo que tienes enfrente. La Laguna Verde es tóxica por su alto contenido en minerales que le da ese color tan característico y la Laguna Colorada es un lugar de cría para los flamencos andinos. Ambas se encuentran en la Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa y cerca hay varios volcanes que pueden visitarse también.

6. Escuchar las entrañas de la tierra

En la misma Reserva Nacional se encuentra un área desértica conocida como Sol de Mañana.  Es una zona con una intensa actividad volcánica y repleta de fumarolas y géiseres que emiten vapores y crujen de una manera difícil de olvidar. Algunos lugares nos recuerdan lo viva que esta la tierra desde sus tripas. Este es uno de esos lugares. Además no muy lejos esta el conocido como Desierto de Salvador Dalí. Se le llama así porque los paisajes parecen directamente salidos de uno de sus cuadros.

5. Vivir unos carnavales únicos  

Los carnavales en Bolivia son un acontecimiento importante lleno de colores, danzas tradiciones y ofrendas a la Pachamama (o Madre Tierra). El Carnaval de Oruro es uno de los más conocidos pero los hay en la mayoría de las ciudades y pueblos del país. Asistir a los  carnavales de Sucre, Santa Cruz, Tarija o La Paz es una experiencia única por la mezcla de ritos, tradiciones e influencias religiosas. Baila al son de la música y déjate llevar.

4. Viajar al pasado preínca

Si visitas la ciudad de Tiahuanaco (cerca del lago Titicaca) podrás adentrarte en parte de la historia Boliviana anterior al Imperio Incaico. Esta ciudad fue el centro de la cultura de Tiahuanaco que es considerada por los historiadores bolivianos como la ‘cultura madre de Bolivia’. Se estima que su historia se remonta al año 1.500 a.C. Es difícil imaginarse esta ciudad en su esplendor pero los relieves, monolitos y estructuras que aún se mantienen invitan a ello. Llenas de misterio, lineas simples, armonía y belleza. Difícil visitarla y no reflexionar sobre el paso del tiempo. Cuanto hemos cambiado. O no tanto…

3. Comparar tu pisada con la de dinosaurios

Si, en Bolivia podrás hacerlo. Más concretamente en el Parque Nacional de Torotoro en donde encontrarás una gran variedad de pisadas de dinosaurio. Pero no será lo único. El parque se encuentra repleto de cavernas, espectaculares cañones, cascadas en una zona conocida como El Vergel y piedras inmensas en la impresionante Ciudad de Itas. 

2. Comer salteñas como si no hubiera un mañana

Comer en Bolivia es un placer. Volvería una y mil veces por probar de nuevo las típicas salteñas bolivianas. Unas empanadillas deliciosas que pueden estar rellenas de pollo, carne, pasas, huevo o verduras. Hay infinitas variedades y yo nunca tuve suficientes. Lo más rico es su salsa o caldo que en ocasiones es tan abundante que comerlas requiere de cierta técnica. Nada más gracioso que acabar pringada trás comerlas mientras tus amigos bolivianos terminan como si nada. Las encontrarás por todas partes (vendedores ambulantes, pequeños puestos, restaurantes) junto con las ricas humitas y tamales. 

1. Conocer la Bolivia rural y sus gentes

Una de las experiencias más especiales que viví durante mi estancia en Bolivia fue la oportunidad de visitar pequeños municipios rurales en la zona de Morochata, conocer las dificultades a las que se enfrentan sus habitantes y sentir la hospitalidad de sus gentes. Sin prisas y con locales (yo fuí de la mano de una fantástica ONG local) recomiendo la experiencia sin dudarlo. Bolivia me pareció un país bello e interesantísimo y tuve la gran suerte de cruzarme con personas que me hicieron sentir como en casa. Se ganaron mi corazón para siempre. Espero algún día regresar.

¿Y a ti? ¿Que te impresionó de Bolivia o que sueñas con visitar?