Razones por las que 'huir' de Teherán

Antes de viajar a Irán ya había leído que los iraníes aprovechan cualquier oportunidad para escapar de la capital. Sin embargo, no pensaba o quería creer que esa sería mi propia reacción al llegar a la ciudad. Sólo su nombre, Teherán, ya evocaba en mi un sinfín de ensoñaciones románticas. Sin duda la capital de Irán tiene mucho que ofrecer: estupendos museos, bonitos parques, modernos cafés, galerías y una larga lista de atractivos. Conocerla es adentrarse en el pulso del Irán más moderno e intuir su futuro. Sin embargo, nada más llegar yo ya estaba deseando partir hacia Esfahan. ¿Por qué? Estas fueron mis principales razones.

Bienvenido al tráfico infernal

La capital Iraní tiene verdaderamente un tráfico infernal. Algo así como la locura del tráfico de Calcuta y Beirut unidos, más los atascos monumentales de Los Angeles (multiplicados por dos). Todo en una sola ciudad. Los reyes de la ciudad son los coches y las miles de motos que vuelan por las calles como si no hubiera un mañana. Juntos crean una banda sonora de pitidos y crujidos que no tiene fin. Teherán no es una ciudad por la que se pueda pasear a gusto en general. El primer día fui andando la mayor parte del tiempo y cada cruce es una odisea. Por suerte uno se acostumbra rápido a ese ritmo frenético. La regla de oro al cruzar: no dudar y jamás retroceder. Imitar a los locales. Lanzarse con decisión e ir cruzando a tramos las calles sabiendo que la prioridad es siempre la del coche. No se pararán. Avisados quedáis.

El paraíso…de la contaminación

Debido al volumen de coches, más de cuatro millones, y a los modelos tan antiguos que abundan por sus calles, Teherán es una de las ciudades más contaminadas del mundo. Tal es la polución que en ocasiones el gobierno ha cerrado los colegios por emergencia ambiental. A primera vista un dato sin mayor importancia para el turista pasajero, ¿verdad? Error. Después de caminar durante horas a mi me dió un ataque de alergia y no había forma de dejar de estornudar. El olor a gasolina continuo tampoco ayuda. No te olvides de llevar gafas de sol para protegerte los ojos no solo del intenso sol sino de la contaminación que también los irrita.

¿Alguien dijo calor?

Si a las temperaturas del mes de Mayo le sumamos la contaminación y la necesidad para las mujeres de llevar el velo e ir cubiertas de brazos y piernas el resultado es un calor horroroso. Asegurate de beber bastante agua e hidratarte porque el asfalto hará que la sensación sea aún peor. En Teherán no abunda el verde como en Esfahan o Shiraz por ejemplo y la sensación puede ser algo agobiante. Recomiendo a las mujeres llevar una prenda fina por la rodilla (recordad que deberá ser de manga larga). Siempre podéis comprar una allí como hice yo. Se nota la importancia del tejido cuando vas cubierta las 24h del día.

La frialdad de una gran ciudad

Como en cualquier otra gran capital en Teherán eche de menos disfrutar de la tan famosa hospitalidad Iraní. Estoy segura de que si se contacta con Iraníes a través de Coachsurfing por ejemplo la experiencia será totalmente diferente pero comparada con mi estancia en otras ciudades más pequeñas como Esfahan, Shiraz o Yadz la capital Iraní me resultó un sitio mucho más frio. Así que si tienes que pasar varios días en la ciudad recomiendo contactar con locales, estoy segura de que entonces podrás disfrutar al máximo de todo lo que Teherán tiene que ofrecer.

Viajar sola por Teherán

Teherán es la única ciudad en Irán en donde por momentos me sentí incómoda (que no en peligro) caminando sola por la calle a plena luz del día. Es cierto que esta sensación sólo la tuve por la zona sur de la ciudad (justo donde estaba mi primer hotel) pero en más de seis ocasiones hubo hombres que se me acercaron y me hablaron en Farsi. Algunos sólo unas palabras, otros durante varios metros y pegándose más de la cuenta. Hubo un grupo de tres jóvenes que me rodearon con las bicicletas mientras me decían cosas (que me alegro de no haber entendido). Durante toda mi estancia en Irán no me he sentido insegura, más bien todo lo contrario. Sin embargo, los momentos incómodos, que alguno que otro hubo, ocurrieron en su mayoría en Teherán.

Estas son las cinco razones por las que no recomiendo pasar mucho tiempo en Teherán. Desde mi corta experiencia pienso que es mejor descubrir el país visitando ciudades más pequeñas, sobre todo como primera toma de contacto. Si tienes la oportunidad de conocer la capital acompañado por locales entonces sin duda hazlo. 

Teherán es una ciudad interesante pero tan grande que merece la pena descubrirla de mano de gente que la conozca bien.