La joya de Irán: mágica Isfahán

Y por fin llegué a Isfahán. El principal destino turístico de Irán. Una ciudad situada a orillas del rio Zayandeh, repleta de avenidas arboladas, plazas mágicas y mezquitas de ensueño. Una ciudad que fue dos veces capital del imperio persa. Ya lo dicen los iraníes, ‘Esfahan, nesf e yahan’ (Isfahán es medio mundo) y después de visitarla yo me atrevo a decir que Isfahán es única en el mundo.

Cuando llegue por la tarde lo primero que hice fue darme un paseo hasta la famosísima plaza de Naqsh-e Jahan (‘mapa del mundo’, también conocida como Plaza del Imán) que se construyó en 1602 y está considerada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es una plaza gigantesca (la segunda del mundo por detrás de la plaza de Tiananmen en Beijing) y una de las mayores atracciones turísticas de Irán. Su fama es justa y merecida.

Una de las cosas que más me llamó la atención (aparte de los carruajes de caballos al estilo sevillano) es la cantidad de familias que hacen vida en la plaza: sentados y charlando, tumbados y de picnic, paseando y simplemente disfrutando de la brisa… Esta plaza es una especie de Hyde Park a la iraní, salvando todas las distancias claro está. Tiene una atmósfera mágica que te atrapa. El frescor de la brisa, el cantar de sus fuentes, sus impresionantes minaretes, sus mil colores y reflejos cuando cae la noche y sus gentes. Sobre todo sus gentes. Durante los días que pasé en la ciudad volví y volví a pasear por la plaza, sin llegar a cansarme nunca. Es sin duda uno de los lugares más especiales que he visitado jamás.

La plaza esta rodeada por laberínticas calles del bazar, repleto de pequeños comercios de artesanía y souvenirs. Es una buena idea visitar la plaza por la tarde poco antes de que anochezca porque se llena de familias iraníes que van a pasear y tomarse helados. Es entonces cuando uno puede disfrutar del ritmo de la vida iraní en todo su esplendor. No me pude resistir a probar uno de los dulces típicos. Simplemente busca una larga cola de gente entrando en un local en una de las esquinas de la plaza. La gente que sale lleva pequeñas bandejas con una especie de fideos blancos helados y sirope de limón. Es el delicioso faludeh iraní. No te quedes sin probarlo.

Sin duda la plaza de Naqsh-e Jahan fue lo que más me gusto de Isfahán pero la ciudad, considerada la capital cultural y arquitectónica de todo Irán, está repleta de monumentos y atracciones turísticas. Además es una ciudad que puede visitarse andando y por la que es agradable pasear al contar con avenidas con mucho verdor y zonas ajardinadas que bordean el rio Zayandeh.

No puedes irte de Isfahán sin visitar la famosa mezquita Masjed-e Jameh que alberga un fantástico museo sobre arquitectura Islámica. Actualmente sigue utilizándose como lugar de rezo y además es la mezquita más grande de todo Irán. En su interior podrás contemplar verdaderas joyas como la exquisita cúpula de Taj al-Molk que esta considerada como la mejor cúpula de ladrillo jamas construida en toda Persia. A pesar de no ser muy grande se dice que sus proporciones son matemáticamente perfectas.

De camino hacia la mezquita puedes recorrer las animadas y frescas calles del Bazaar-e-Bozorg que es uno de los más importantes de todo Irán. Verás que hay partes verdaderamente antiguas (de más de 1000 años) aunque la mayor parte data del año 1600. En la actualidad siguen renovando segmentos y cuando yo fui había bastantes zonas en construcción. Por esa misma zona puedes acercarte hasta una plaza para contemplar el bello y antiquísimo minarete de la Mezquita de Ali.

Si el calor sofocante puede contigo es un buen momento para acercarse hasta el rio Zayandeh que atraviesa la ciudad. Paseando a lo largo del rio podrás visitar los famosos puentes de Isfahán. Hay un total de 11 puentes (6 de ellos de nueva construcción) pero los más llamativos son el puente de Pol-e Khaju y el puente de Pol-e Shahrestan que se construyo alrededor del siglo XII (es el más antiguo). Disfrutar de los jardines a ambos lados del rio es una buena forma de desconectar del calor y el tráfico. El cantar del agua y el verdor sientan de maravilla y así lo confirman los cientos de iraníes, parejas incluidas, que se acercan a pasar el día a sus orillas. Si lo cruzas por uno de sus puentes y sigues paseando podrás llegar al cercano barrio Armenio de Jolfa.

¿Dónde dormir en Isfahán? 

Durante mi estancia en la ciudad me aloje en el Amir Kabir Hostel en la calle Chahar Bagh Abbasi St que es bastante larga y está llena de pequeños hoteles. La habitación era individual con baño compartido (unos 13$ la noche) y aunque era minúscula estuve contenta. La localización del sitio y la agradable terraza común con wifi hicieron que mereciera la pena. No había muchos turistas pero casi todos eran grupos de mochileros franceses y rusos.

No se cuando ni en que momento pero alguna vez me gustaría regresar a Isfahán, a esa mágica plaza de Naqsh-e Jahan, para perderme entre sus gentes, saboreando un faludeh, y contemplar la caida de la noche. Momentos de pura felicidad.

ISFA22.jpg

Llegar a Isfahán en autobús desde Teherán

Hay cuatro estaciones de autobuses en Teherán y me dijeron que los precios en la estación sur solían ser algo más baratos. Desde la estación de metro Imam Khomeini son muy pocas paradas hasta la estación de autobuses sur, la terminal-E Jonub. Sin embargo, debido al calor asfixiante yo me decanté por un taxi. Tarde más de 30m en llegar a la estación debido al tráfico y fueron 150,000 reales (unos 4,5 euros).

Al llegar a la estación que es un enorme edificio circular verás que hay muchísimos mostradores de las diferentes compañías de transporte, que venden los billetes sobre la marcha. Todo muy moderno, limpio y organizado. Un único problema: todos los destinos, precios y horarios están en Farsi. Y casi nadie habla inglés. Al menos las personas con las que yo me encontré no tenían un nivel de inglés suficiente para poder entendernos. En esta situación yo opté por lo que me parece más sabio: no estresarse más de la cuenta y fiarse de la gente. Si vas sola y no manejas algo de Farsi estás vendida. Mi billete VIP a Isfahán me costo 270,000 riales (unos 8 euros) con la compañía Seiro Safar. Fueron muy amables y me avisaron, gritando mi nombre, cuando el autobús iba a salir.