Sulawesi: mercado de búfalos en Tana Toraja

 

Había escuchado que visitar Tana Toraja en la parte central de la isla de Sulawesi (las antiguas islas Célebes) podía ser una experiencia impactante. En esa remota región habitan los Toraja, famosos por poseer una de las culturas funerarias más complejas del mundo. La vida de los Toraja gira en torno a la muerte y sus famosos ritos funerarios. Estos pueden llegar a durar varios días (dependiendo de la importancia o clase social del difunto) e incluir el sacrificio de más de una veintena de búfalos y muchos más cerdos. Se entiende pues que los animales sean un bien de grandísimo valor para ellos.

No hay mejor lugar para darse cuenta de ello que visitar el mercado de búfalos de Bolu a unos dos kilometros de la ciudad de Rantepao. Si bien este mercado solía celebrarse cada seis días, cuando yo fui hacía poco que el gobierno había cambiado la normativa y actualmente se realiza dos veces a la semana en un intento por reactivar la economía local. Visitarlo es un verdadero espectáculo visual y por supuesto una fantástica oportunidad para aprender más sobre la cultura única de los Toraja.

El mercado de Bolu es bastante grande y tiene muchas secciones diferentes. Aunque puede visitarse fácilmente por libre, es mucho más interesante ir junto a un guía local ya que el se moverá como pez en el agua. Mi guía compartió conmigo un sinfín de anécdotas, datos y curiosidades sobre el mercado y me fue explicando al mismo tiempo aspectos de como se organizan los funerales y el papel central de los búfalos.

En el mercado se ven muchísimos animales pero sin duda lo que más me impacto fue ver a cerdos verdaderamente gigantescos y a los cientos y cientos de búfalos reunidos en un solo lugar. La gente acude allí a venderlos y a comprarlos por millones de rupias. Y su valor esta determinado entre otras cosas por el color del pelaje. Los búfalos de más valor son los albinos, y aún más si son albinos y tienen ambos ojos azules. Estos pueden llegar a costar unos 30,000 euros.

La visita al mercado de Bolu me impacto y me removió por dentro. Y solo era el principio de lo que estaba por venir. Nunca me había sentido tan conectada a la tierra, allí en mitad de cientos de animales. Nunca había visto a animales atados de esa forma, esperando durante horas y horas a ser vendidos. Nunca había escuchado sus quejidos ni había visto como sus cuerpos se retuercen mientras intentan vanamente escapar. Nunca había contemplado esa vulnerabilidad al mirarles directamente a los ojos.  Asombrada por lo que veía camine de un sitio a otro con el corazón en un puño.

Una cosa es saber algo a través de noticias o documentales y otra experimentarlo de primera mano. Por supuesto había escuchado lo extendido que esta el maltrato animal en la industria alimentaria (sin duda mil veces más brutal que cualquier mercado como el de Bolu o sacrificio funerario como los que realizan los Toraja) pero el ‘saberlo’ nunca había tenido en mi el mismo impacto. Entonces me di cuenta de que nunca había estado rodeada de tantos animales vivos a la vez. Es esa desconexión con la vida y el resto de seres vivos lo que me pareció más terrorífico. 

Visitar Tana Toraja me resultó chocante, excitante, repulsivo y emocionante al mismo tiempo. También me hizo caer enferma, literalmente. Aún no lo sabía pero después de esta y otras experiencias en esta remota región de Indonesia nunca volvería a caminar por un supermercado de la misma forma. Tal vez haya que pensar más a menudo en la muerte; mirarla a los ojos de vez en cuando, en toda su crudeza. La muerte nos recuerda la fragilidad y la belleza de la vida. También despierta el deseo de protegerla a toda costa. No lo pase bien en Tana Toraja. Pero, ¿desde cuando uno viaja únicamente para pasarlo bien?